Chile conmemora los 50 años del golpe de Estado militar contra el gobierno democrático del socialista Salvador Allende. Fue un día que marcó un quiebre en la historia del país y dio paso a una dictadura de 17 años liderada por Augusto Pinochet. Durante este periodo oscuro, miles de personas perdieron la vida o desaparecieron, mientras otros fueron víctimas de prisión política, tortura y represión.

Aunque han pasado más de tres décadas desde el retorno a la democracia, la ciudadanía chilena no ha logrado un consenso para condenar en su totalidad este quiebre democrático. Existe un sector importante de la población que todavía reivindica el golpe de Estado y sus supuestas virtudes.

La polarización en el país es evidente y la indiferencia ciudadana alcanza niveles alarmantes al acercarse este aniversario. Han perdido la capacidad de escucharse, dialogar y llegar a acuerdos en la política chilena, lo que dificulta el avance hacia una sociedad más justa.

En 2019, un fuerte movimiento social sacudió a la democracia chilena, evidenciando el descontento y la exigencia de bienes sociales de calidad por parte de la ciudadanía. Se intentó llevar a cabo un proceso constituyente para superar la Constitución de 1980, considerada por muchos como un legado de la dictadura, pero lamentablemente fracasó en 2022.

En la actualidad, la derecha, especialmente la extrema representada por el Partido Republicano de José Antonio Kast, ha ganado fuerza política en el país. El proceso constituyente aún está en marcha y se llevará a cabo un plebiscito en diciembre para definir una nueva Constitución que responda a las demandas de la ciudadanía.

Sin embargo, la impaciencia ciudadana crece en temas como la delincuencia y los asaltos, provocando una desconfianza y falta de diálogo entre los adversarios políticos que dificulta la superposición de los intereses ciudadanos sobre los anhelos de las fuerzas políticas.

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Chile llega a esta conmemoración con heridas abiertas, especialmente en lo que respecta a la búsqueda de los desaparecidos durante la dictadura. La sociedad chilena ha experimentado cambios significativos en su valoración de la democracia en estos 50 años, pero aún existe un alto porcentaje de la población que considera que el autoritarismo se justifica en casos puntuales, como la corrupción o la delincuencia.

Es fundamental que la ciudadanía y las autoridades políticas encuentren un punto de encuentro y logren avanzar hacia una sociedad más justa, equitativa y consciente de los valores democráticos, para que no se repitan los errores del pasado y Chile construya un futuro basado en la solidaridad y el respeto a los derechos humanos.