La cumbre empresarial organizada por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) tuvo como culminación el miércoles la mesa con el sector agroalimentario con representantes de diversos subsectores. Las empresas exigieron que se les escuchara tanto como a otros grandes sectores. En las diversas intervenciones rechazaron el aumento de impuestos, pidieron inversiones público-privadas y la extensión del ERTE y no revertir las reformas laborales.

Tomás Pascual, presidente del Grupo Pascual y de la asociación de empleadores sectoriales FIAB (representa 30,000 empresas, tiene una facturación de 120,000 millones y representa el 9.2% del PIB), quien enfatizó que es importante que el sector tenga flexibilidad laboral y un sistema impositivo consistente También pidió que el sector de alimentos y bebidas se posicione como el motor de la economía en su conjunto y, para promover y proteger el empleo, para ERTE más flexibles para permitir que los trabajadores se recuperen mientras se garantiza siempre su seguridad. Pidió medidas de competitividad industrial y sostenibilidad, promoviendo la unidad de mercado y el apoyo a las exportaciones.

Tomás Fuertes, presidente del Grupo Fuertes (marca El Pozo), destacó la importancia de tomar conciencia de la alta competitividad de los mercados extranjeros. “La pandemia nos ha permitido ver que el sector es esencial”, dijo Antonio Hernández Callejas, presidente del grupo Ebro. Luego estuvo a favor de una política fiscal justa, pero en contra del ingreso vital mínimo “porque genera patrocinio, la gente necesita un trabajo y no un subsidio o un cheque”.

Ignacio Osborne, presidente del grupo Osborne y del Foro de Marcas Renombradas, recordó que “la compañía es la única entidad de la sociedad que genera empleo. El empleo público es necesario, pero se nutre de los impuestos de las empresas privadas ”. Sin dudarlo y después de insistir en que “los que saben sean escuchados [por las empresas]”Comentó:” Antes de sacar tanta legislación, debería pensarlo mejor. “Y terminó con otro mensaje:” Aumentar la recaudación no significa aumentar los impuestos, sino que se logra generando actividad “. José Domingo Ampuero, presidente de Viscofán, advirtió sobre el peligro que puede traer el teletrabajo porque” la unidad y el intercambio de se pierden opiniones “.

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Pedro Barato, presidente del grupo agrario Asaja, se quejó de que el sector sufre “demasiadas imposiciones bajo la premisa del cambio climático” y luego exigió que la ayuda europea llegue al mundo rural. Agregó que las solicitudes del campo son “honestas” y le preguntó al Gobierno: “Que nos dejen solos y nos dejen trabajar”. El veterano líder agrario destacó el papel de las empresas sectoriales en la lucha contra el cambio climático y, bajo el lema de “quién descontamina, debe cobrar”, propuso que la distribución entre productor agrícola, procesador y vendedor sea por tercios.

El representante del sector pesquero, Javier Garat (Cepesca) cerró el día con un discurso incisivo que resumió todas las solicitudes acumuladas en la cumbre: ideologías de estacionamiento, seguridad jurídica, reducción (o no aumento) de impuestos, incluido el IVA, sin revocar el trabajo reforma, ayuda al cambio generacional, promoción de productos españoles (en este caso, pesca). El ejecutivo sanluqueño, quien reveló su mala relación con los Ministerios de Trabajo y Salud, terminó pidiendo a la distribución que apueste por la flota española.